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Propuesta de logo-imagotipo para empresa

agosto 5, 2010

Trabajo hecho para Estilo y Comunicación en el Semestre II de 2009. La propuesta de logotipo e imagotipo es para una empresa de guitarras cuya creación es atribuida a una persona con ese apellido. En realidad debía ser para una empresa de comunicación, pero a mí se me olvidó ese detalle.

Afiche Campaña Social – PANI

julio 23, 2010

Hacé que jugar no sea jugarse la vida

Casi 200 niños viven en las calles de San José.

Estos dos afiches fueron creados junto con Gabriel Castro para el curso de Estilo y Comunicación, durante el II semestre de 2009. El objetivo del trabajo era, después de desarrollar un brief creativo para la campaña, trabajar 2 propuestas de afiche mediante focus groups para luego seleccionar uno definitivo. Las fotografías las tomó y editó Gabriel, los diseños los trabajé yo. El concepto entre ambos.

En el primero se intentó ser mucho más emocional, usando un literal “juego” de palabras hacia lo que la fotografía muestra. En el segundo, se inserta un dato y un slogan corto que intenta incentivar a la donación. ¿Qué les gusta más de cuál?

1000, Calle Capote – Narración de Color

julio 12, 2010

Diablo manejaba su taxi sin poner demasiada atención a la carretera. El episodio más extraño de su vida acababa de terminar y aún tenía los nervios alterados. En su turbación, había ignorado las llamadas de varios clientes potenciales y estuvo a punto de subirse a la acera y terminar estrellado contra una señal de alto.

Decidió estacionar el vehículo e tratar de calmarse. Se observó en el retrovisor. Allí vio su enorme cabeza colorada, muy parecida a una manzana de las cosechadas en Norteamérica. Siempre recordaba cuánto le molestaban por aquello en su infancia y sonreía. Sin embargo, esta vez no lo hizo. Aquella horrorosa imagen no se borraba de su mente. En su garganta y su pecho tenía una sensación igual que si le hubieran hecho tragar kilos de hielo.

Un par de horas atrás atendió una llamada de la central telefónica para recoger a una cliente en el 1000 de la calle Capote. Estacionó en frente, bajo la lluvia. No parecía haber alguien esperando por él. Tomó de nuevo el radio, para comunicarse con la central y confirmar el lugar de la llamada. En ese momento, la puerta del local, que daba a su vestíbulo, se entreabrió. Apareció una silueta femenina, alta y refinada, que era perseguida por otra, masculina. El claroscuro de la noche apenas dejaba ver algo del rostro de la mujer, en el cual resaltaba una gruesa capa de lápiz labial recubriendo su carnosa boca. Ella intentaba ignorar al hombre, que iba pisando sus talones con pasos pequeños y presurosos. Leer más…

Tecnochanclas.com

julio 12, 2010

Tecnochanclas.com
Producido junto con Gabriel Castro, para Historia de la Comunicación, en el Semestre I de 2010.


Só pra perdê-la de novo

junio 7, 2010

Não é a simples liberdade o que o homem procura.
De fato, não é a liberdade o fim último do homem.

O que o homem quer é ter a liberdade
de escolher onde perde sua liberdade.

Ele quer escolher
qual mão pega a sua pra atravessar a avenida,
qual censura destrói seu peito quando fala o que não deve,
qual exílio determina sua vontade de voltar.

Tome cuidado do homem que perde sua liberdade:
ele pode fazer qualquer coisa pra perdê-la de novo.

Dos en uno. O tres. – Texto Narrativo

mayo 30, 2010

Eran las 6 30 p.m. Sudaba a chorros. Creyó haberles perdido cuando dio la vuelta a la esquina, pero al detenerse contra la pared para descansar, escuchó los pasos que venían tras ella. Dos segundos más allí y estaría frita. Así que de nuevo comenzó a correr a más no poder. Ya ella no tenía nada de valor, sólo querían su vida.

Bajó tres cuadras más por la avenida, luego saltó el muro de piedra que daba a una casa nocturna de ancianos. El muro demoró a los dos hombres un poco más que a ella, pero no les dio mayores complicaciones. Ya adentro, ella no decidía si esconderse e intentar tener suerte, o seguir corriendo para huir. El problema con la segunda opción era que ya no lo restaban fuerzas para hacerlo. Entonces, dio la vuelta a la casa, y buscó un hueco entre las ramas y tallos verdes de las plantas. Varias hojas la dejaron envuelta en plena oscuridad. Ella sólo intentaba contener su respiración y no emitir ningún sonido.

Habría sido un perfecto escondite de no haber sido por la ligera lluvia que había caído una hora atrás: sus huellas se marcaron por el jardín. Los hombres se acercaron rápidamente siguiendo el rastro. Ella, arrinconada, no tuvo otra escapatoria y gritó pidiendo ayuda. Nadie parecía oírla y los hombres se acercaban rápidamente. Uno de ellos sacó un puñal, que levantó para atacar a la mujer. Justo cuando iba a dejarlo caer con todas sus fuerzas sobre el pecho de ella, una muy fuerte detonación de escopeta destrozó por completo la nuca del atacante e hirió levemente la oreja del que le acompañaba. Un anciano que salió tras oír todo el alboroto, cargó nuevamente la Remington 870 y la apuntó al hombre que se revolcaba en el suelo con el resto de su oreja sangrante. El nuevo disparo abrió un hoyo espeluznantemente enorme en el abdomen del segundo atacante.

Ella, casi paralizada por la escena, se levantó para conversar y agradecerle al viejo hombre. No estaba a dos metros, cuando el anciano, producto del impacto de los disparos, cayó acostado. Un ataque cardíaco le había quitado también la vida.

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Este texto también fue escrito para la clase de Estilo y Comunicación impartida por Dorde Cuvardic. La idea era generar una narrativa corta, teniendo en cuenta la estructura de las 5 fases de Todorov, algunas de las cuales podría ser omitida para romper con el esquema. En esta ocasión el profesor fue mucho más benévolo conmigo: le gustó bastante la narrativa, sin que estuviese exenta de errores.

¿”Un hombre más”? – Texto Descriptivo

mayo 30, 2010

Su nariz, agrandada por los años, enrojecía con el pasar de los minutos. A pesar del tiempo, no se acostumbraba a esas latitudes. La frente arrugada, la mirada de sus grises ojos perdida en el horizonte; sus párpados no estaban totalmente abiertos, sus cejas pobladas tenían una angulación propia del momento, al igual que las comisuras de su boca. La cicatriz de aquella caída años atrás, cuando aún era adolescente, cual verdad que no se quiere confesar, se disimulaba bajo su cabello, que caía sin peinarse sobre su sien derecha. Su cuerpo tenía la típica postura de melancolía que años atrás se le vio después de la guerra de Slesvigske, defendiendo el lugar donde nació pero después dejó.

Miraba por la ventana frente al sol, que penetraba en la habitación iluminando a medias, como siempre ilumina el sol de una tarde sin nubes. Junto a él estaba su guitarra, arrecostada a la pared, todavía balanceándose. En el marco de la ventana, un cenicero vacío; en la mesa de noche, un reloj dando su tictac que casi retumbaba en el cuarto.

Parecía un hombre más para casi todos, pero para Diella era su padre, o al menos, mucho tiempo esperó que así lo fuese.

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Este texto fue el primero que escribí para la clase de Estilo y Comunicación con Dorde Cuvardic, en la UCR. La intención era describir un cuadro, fuese urbano o cotidiano, sin transformarlo en una narrativa. El profesor fue duro conmigo en esta ocasión: me criticó desde cuestiones de concordancia, hasta de sintaxis.
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